sábado, 20 de febrero de 2016

"LO QUE SABEN MIS ESTUDIANTES"







UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL
UNIDADES 211 Puebla
Maestría en Educación Básica

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                              “LO QUE SABEN MIS ESTUDIANTES”




La adolescencia, como etapa de cambios físicos, cognoscitivos y emocionales constituye el crecimiento de la niñez a la edad adulta, es una etapa en la que se busca conformar una identidad partiendo de modelos externos que son elegidos por características que concuerden con las necesidades que el adolescente experimenta. El protagonista vive un prolongado y difícil periodo de inestabilidad con intensos cambios externos e internos (por ejemplo, endocrinos, de imagen corporal, de valores, ambientales, etcétera) que dificultan su interacción familiar, escolar y social. El adolescente es muy sensible a la cultura, su desarrollo depende en gran medida de las normas que rigen su sociedad.
La familia juega un papel fundamental en este cambio de percepción ya que es, gracias a la educación, desde el seno familiar, que se puede generar este tipo cambios en la conciencia de las y los adolescentes en base a lo que se vive y aprende día con día; es en la familia donde se rompen paradigmas establecidos generación tras generación y estereotipos que hemos reproducido, muchas de las veces, sólo por el hecho de ser cuestiones que la sociedad ha establecido como propias de las mujeres y de los hombres.

En la institución educativa Telesecundaria “Niños Héroes de la comunidad de El Mirador Santa Cruz, Guadalupe Santa Ana, Puebla, se cuenta con un total de diez alumnos  de primer grado que son   cinco mujeres y cinco hombres, siendo que el contexto socio-afectivo refleja que  el 40 % de las familias son monoparental y 60 % con problemas de desintegración familiar y tomando en cuenta que provienen algunos alumnos de estos tipos de familias se trabaja el desarrollo afectivo y la convivencia. También  se fomenta la comunicación con los alumnos para que haya un aprendizaje significativo dentro y fuera del aula.


A través de las conversaciones informales con ellos pude apreciar que manifiestan asistir a la escuela y terminar su educación secundaria para ponerse a trabajar y  poder ayudar en el sustento de la casa; ya que no tienen el interés de seguir cursando la educación media superior.
Mi labor como docente es brindarles la confianza para que  exista  una ambiente favorable y así poder exhortarlos a que sigan estudiando.

La característica que aprecio de mis estudiantes es su inocencia, solidaridad y sus ganas de aprender, tienden a obedecen reglas y trabajan en equipo,  se puede percatar que en ellos no existe maldad como  la que se puede ver en  un medio urbano.

En lo que respecta a las actividades que en ocasiones tienen que realizar buscan  el espacio necesario para hacer sus investigaciones  en la biblioteca pública del municipio y  se ven en la necesidad de trasladarse a la comunidad vecina de Guadalupe Santa Ana, dicha comunidad está a quince minutos de distancia.

 En lo que se refiere a sus saberes  y habilidades tecnológicas solo dos alumnas  saben bajar música, vídeos a través de Internet  puesto que son las únicas que tienen celular.  

Un reducido número de alumnos por grupo, de 5 a 10 alumnos, observan habilidades y tendencias hacia la lectura de obras consideradas de calidad por ejemplo  ensayos  obras científicas de ciencias sociales, literarias. La mayoría de los estudiantes tienen problemas para construir un pensamiento argumental basado  una síntesis. Su pensamiento divaga en las argumentaciones (que son muy escasas, debido a su falta de lecturas), y éstas son muy pobres al tratar de explicar un tema o asunto.

Los alumnos sí saben que es importante leer, para saber más o estar bien informados pero muestran dificultad para realizar  una redacción, que implica: no cometer faltas de ortografía, saber construir un escrito coherente, con calidad argumentativa y diseñado en sus partes fundamentales, introducción, desarrollo del tema, conclusiones, citas, notas y bibliografía.


Uno de los logros que pretende en la educación primaria en la asignatura de español, es que el alumno tenga la capacidad de redactar textos de manera adecuada y es muy notorio que cuando ingresan a la telesecundaria se siguen presentando problemas es en la asignatura de  Español,  en muchas ocasiones  se tienen de  manera general en varias instituciones de la zona escolar, en el grupo de estudio,  el que predomina mas es la carente redacción que presentan en sus escritos aunado a los errores ortográficos.


Como docente considero que se tienen carencias y necesidades, sin embargo ese no es motivo para que las y los adolescentes vean truncados sus estudios.

viernes, 19 de febrero de 2016

EL ENTORNO







UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL
UNIDADES 211 Puebla
Maestría en Educación Básica

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                                 Especialidad en Competencias Docentes para la Educación Básica
    Módulo 2. Mi práctica profesional y la planeación en el contexto de la RIEB
                                                 Unidad 1. Diagnóstico socioeducativo


                                   EL ENTORNO 
  
La localidad de El Mirador, Santa Cruz,  está situado en el municipio de Guadalupe, Santa Ana, Puebla. Sus límites son: al Norte: llano grande, al sur: Guadalupe, al este: vista hermosa y al oeste: Mixquitepéc. Se identifica por ser un lugar ubicado en un terreno inclinado y una parte plana, a un kilómetro de distancia se encuentra un cerro denominado cerro campana, en la parte más baja de la comunidad pasa un rio de nombre tizác. El Mirador  está a 1180 metros de altitud.  Hay 641 habitantes y 203 viviendas, en esta no se habla ninguna lengua indígena a pesar de que debería ser practicado el mixteco por la posición geográfica de las lenguas, es un contexto rural de nivel socioeconómico bajo.

La fuente de trabajo de esta comunidad es la agricultura, la mayoría se sostiene del campo, cuando tienen buena producción  obtienen los siguientes productos como Maíz, frijol, cacahuate, calabaza, mango, sandia, anona, zapote  y caña. Aunque algunos se dedican a ser  choferes en el servicio público, otros a oficios diferentes y en una porción mínima algunas personas se dedican a la ganadería donde llevan a pastar animales como chivos, vacas, asnos y borregos.

Esta comunidad cuenta con los siguientes servicios: agua potable en un 100 por ciento, Energía eléctrica 100%, Servicio telefónico 60%,  Medios de transporte 70%, y de lo que carecen es del servicio de drenaje y solo existe solo fosas sépticas.

El único centro recreativo con que cuenta la localidad es una pequeña cancha de basquetbol mejor conocida como los manguitos, ubicada  a orilla de la carretera que va a Mariscala. También cuenta con una Iglesia en donde acuden los fieles católicos a rezar las oraciones a su santo de su devoción, en el mes de mayo realizan la feria para festejar a la Santa Cruz, de ahí el nombre de su localidad. A falta de un  mercado,  biblioteca escolar  y de  instituciones de apoyo, la gente  acude  al municipio de Guadalupe Santa Ana para satisfacer sus necesidades.

Las instituciones con las que cuenta la localidad son las siguientes: Jardín de Niños, Escuela Primaria y Escuela Telesecundaria. Dentro de lo que busca un municipio y la secretaria de Educación Pública es  que las sociedades se lleguen a alfabetizar  y es por ello que se dan a la tarea de implementar la creación de escuelas de educación básica, recordando que cada vez se busca llevar educación a las comunidades más lejanas.
En  lo que respecta a los datos de la escuela en la que se hace la investigación  es la siguiente. El nombre es “Telesecundaria Niños Héroes” es una Escuela, situada en la localidad de El mirador, Santa Cruz, perteneciente al municipio de Guadalupe Santa Ana Puebla, es de control público Federal transferido-Estatal,  las clases que se imparten son en horario matutino y se encuentra situada con dirección: Plaza principal número 1, El Mirador, Santa Cruz municipio de Guadalupe, Estado de Puebla.

En  lo que refiere a la fundación de la escuela, se tiene que inicio sus actividades educativas el 20 de octubre de 1997, siendo el profesor Antonio Rangel Escamilla quien empezó a impartir clases en esta institución como escuela unitaria.
En la actualidad la población estudiantil con la que cuenta la escuela es de 27 alumnos en su mayoría tienen una edad en un intervalo de 12 a 15 años, de los cuales 10 son mujeres y 17 son hombres, distribuidos en los tres grados, con la siguiente población: en primer grado hay 10 alumnos, 5 mujeres y 5 hombres; en el segundo grado asisten 6 alumnos, 4 hombres y 2 mujeres; en tercer grado hay 11 alumnos 3 mujeres y 8 hombres; Todos los alumnos son provenientes  de esta población.

Las características académicas de los grupos según lo promedios académicos de la Escuela en la mayor concentración se establece en promedios de 7.7 al 8.4   de calificación, siendo escasos los alumnos que ostentan un promedio de excelencia de 9 o 10.

La planta docente que tiene esta escuela es de 2 docentes de las cuales  son profesoras, cuenta con una basificación y  nivel de estudios de licenciatura en la especialidad de telesecundaria y  con licenciatura en el área de  Matemáticas, cabe mencionar que la escuela es bidocente.

El contexto socio-afectivo refleja que  el 40 % de las familias son monoparental y 60 % con problemas de desintegración familiar. Tomando en cuenta que provienen algunos alumnos de estos tipos de familias se trabaja el desarrollo afectivo y la convivencia. También  se fomenta la comunicación con los alumnos para que haya un aprendizaje significativo dentro y fuera del aula.

A través de las conversaciones informales con ellos pude apreciar que manifiestan asistir a la escuela y terminar su educación secundaria para ponerse a trabajar y  poder ayudar en el sustento de la casa; ya que no tienen el interés de seguir cursando la educación media superior y la mayoría de los alumnos muestran dificultad al redactar textos, y esto se debe a que sus papás,no tienen el hábito de leer, y es muy escaso el acervo de libros que tienen en sus casas. 

Mi labor como docente es brindarles la confianza para que  exista  una ambiente favorable y así poder exhortarlos a que sigan estudiando. La característica que aprecio de mis estudiantes es su inocencia, solidaridad y sus ganas de aprender, tienden a obedecen reglas y trabajan en equipo,  se puede percatar que en ellos no existe maldad como  la que se puede ver en  un medio urbano.

En lo que respecta a las actividades que en ocasiones tienen que realizar buscan  el espacio necesario para hacer sus investigaciones y  se ven en la necesidad de trasladarse a la comunidad vecina de Guadalupe Santa Ana, dicha comunidad está a quince minutos de distancia.

En el trabajo diario que se tiene con los alumnos se puede percatar de ciertas deficiencias que presentan en algunas asignaturas del plan de estudio que se sigue en telesecundaria,
Es bien sabido que uno de los logros que pretende en la educación primaria en la asignatura de español, es que el alumno tenga la capacidad de redactar textos de manera adecuada.
Es muy notorio que cuando ingresan a la telesecundaria se siguen presentando problemas es en la asignatura de  Español, y son en muchas ocasiones problemas que se tienen de manera general en varias instituciones de la zona escolar, en el grupo de estudio,  el que predomina mas es la carente redacción que presentan en sus escritos aunado a los errores ortográficos.

De manera más detallada, el análisis que se llevará a cabo será con los alumnos del primer grado que son actualmente  cinco mujeres y cinco hombres, siendo un total de diez alumnos, el  contextos de trabajo en que se presenta el problemas al que se enfocará este estudio se encuentra en un contexto escolar  rural, en la institución educativa Telesecundaria “Niños Héroes”, se observa que los trabajos de los alumnos no cuentan con una buena redacción, además de presentar muchas faltas de ortografía  y para el nivel en que ellos se encuentran es preocupante y si no se busca la solución mediante estrategias, el problema lo van a llevar consigo en el transcurso de su formación educativa y partiendo de aquí se plantea que los alumnos debido a su formación en la educación primaria se enfrentan a éste problema de redacción.

Es necesario que se haga frente a esta problemática y algo bien importante es que aunque parezca difícil, se debe estimular al niño a que avance en su formación en la redacción de textos. La planificación de las actividades que estimulan el proceso de lecto-escritura, debe de ser un aspecto muy importante a la hora de redactar textos, ya que el alumno debe tener claro las conceptualizaciones; ya que la adquisición de hábitos de redacción de textos es fundamental en el mundo actual porque es una herramienta que ayuda a acceder a una actitud crítica y reflexiva para poder entender y analizar las situaciones de cambio por las que atraviesa la sociedad, que hoy en día está siendo impactada por un fuerte fenómeno denominado globalización, que no solo genera cambios en el aspecto económico, político y social, sino también en el educativo, provocando grandes estragos y deficiencias.   es importante recalcar que el fomento a la redacción de textos  se debe presentar a lo largo de los diversos niveles escolares como una práctica permanente que se apoye en la motivación y estimulación, así como ser constante, ya que la idea que actualmente se propone es la de una educación permanente a través de toda su vida.

En cuanto a la recolección de los datos que se van a obtener en esta investigación, son básicamente los trabajos que los estudiantes van a realizar de acuerdo con los objetivos que se pretenden lograr en cuanto a la redacción de los textos que los alumnos va a realizar a lo largo de esta investigación.



Agradezco la colaboración de mis alumnos, padres de familia por haberme ayudado a responder las encuestas, a la Directora de la Institución por proporcionarme datos estadísticos y al Inspector de la localidad de Santa Cruz, Guadalupe Santa Ana, Puebla.

sábado, 13 de febrero de 2016

Un recuento de mis aprendizajes





 



UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL
UNIDAD 211, Puebla
Maestría en Educación Básica




UN RECUENTO DE MIS APRENDIZAJES




Al realizar este pequeño recuento de mis aprendizajes, me doy cuenta que obtuve nuevos conocimientos gracias al apoyo de nuestras asesoras: Maestra Aurora y Maestra Arlena. El primer tema en que revisamos fue muy interesante; ya que nos permitió autoevaluar nuestra identidad profesional y nuestras competencias, en donde descubrí que no estaba equivocada en mi verdadera vocación, porque  me identifiqué en ser una maestra de humanidad, como le menciona en la lectura de José Manuel Esteve. También aprendí la concepción del término competencia, cabe mencionar que en el grupo  analizamos detenidamente los aspectos que conforman el plan de estudios de educación básica,  la propuesta de Perrenoud  e   Identificamos los Modelos Educativos más utilizados en Educación e identificación de las condiciones internacionales y locales en las cuales se presenta la reforma Educativa.  Agrego también que recupere vivencias como estudiante y como docente  sobre quiénes son nuestros estudiantes, cómo se comunican y  qué tipo de relación establecemos con ellos. Finalmente Aprendí  a ingresar al mundo de las tecnologías informáticas y comunicación, para conocer algunas estrategias en la mejora de  la calidad educativa  y reconocí  la manera como las TIC´S se están incorporando a la educación a partir de las lecturas y el análisis de la conferencia de Jordi Adell. Al final del bloque utilizamos  la webquest para entregar en producto final.

sábado, 6 de febrero de 2016

MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA





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UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL
UNIDAD 211, Puebla
Maestría en Educación Básica

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MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA

Mi práctica docente la inicie hace 16 años cuando estudié en la Normal Superior de Estado de Puebla;  mi padre fue docente, así que no tuve  opción de estudiar otra carrera, y nunca me negué  a estudiar lo que él quería,  al contrario siempre fui obediente y ahora agradezco a un ser supremo por permitir que me preparara yo en este ámbito.
                                                            
Considero que ser docente,  es la labor que más satisfacciones nos da como seres humanos; ya que somos parte de la formación de jóvenes y futuros ciudadanos, ahora me siento con demasiada responsabilidad; ya que mantenerse  con  una actitud positiva, aplicar estrategias y actualizarse, son la clave del éxito. Así también, ser docente es un compromiso, un desafío, un servidor social cuya misión es la enseñanza con aprendizajes significativos.
                                                                                                  

El motivo más grande de satisfacción que tengo es mirar a los alumnos felices,  que asisten diariamente a la escuela con una  disponibilidad para aprender, también al ver a alumnos que ya se han graduado y se siguen superando. Por otro lado, mi motivo de insatisfacción es  que hay alumnas muy destacadas y a pesar de tener el programa “Prospera”, truncan su preparación; ya que los padres de familia tienen aún esa idea errónea de que las mujeres solo van a estudiar el bachillerato para que encuentre novio y por lo tanto en ese aspecto no  podemos hacer nada para ayudarlos.
La aventura de ser profesor 
José M. Esteve
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( Publicado en Cuadernos de Pedagogía / Nº
266 / Febrero 1993)

La enseñanza es una profesión ambivalente. En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto, rozar cada día el cielo con las manos, y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos. Como casi todo el mundo, yo me inicié en la enseñanza con  altas dosis de ansiedad; quizás porque, como he escrito en otra parte, nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismos por ensayo y error. Aún me acuerdo de mi primer día de clase; toda mi seguridad superficial se fue abajo al oír una voz femenina a mi espalda: «¡Qué cara de crío! ¡A éste nos lo comemos!». Aún me acuerdo de mi miedo a que se me acabara la materia que había preparado para cada clase, a que un alumno me hiciera preguntas comprometidas, a perder un folio de mis apuntes y no poder seguir la clase... Aún me acuerdo de la tensión diaria para aparentar un serio academicismo, para aparentar que todo estaba bajo control, para aparentar una sabiduría que estaba lejos de poseer...
Luego, con el paso del tiempo, corrigiendo errores y apuntalando lo positivo, pude abandonar las apariencias y me gané la libertad de ser profesor: la libertad de estar en clase con seguridad en mí mismo, con un buen conocimiento de lo que se puede y lo que no se puede hacer en clase; la libertad  de decir lo que pienso, de ensayar nuevas técnicas para explicar un tema, de cambiar formas y modificar contenidos. Y con la libertad llegó la alegría: la alegría de sentirme útil a los demás, la alegría de una alta valoración de mi trabajo, la alegría por haber escapado a la rutina convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto intelectual.

Pensar y sentir
El camino y la meta me los marcó Unamuno en  una necrológica de Giner de los Ríos, leída por azar en el Boletín de la Institución Libre de
Enseñanza: «Era tan hombre y tan maestro, y tan poco profesor —el que profesa algo—, que su pensamiento estaba en continua y constante marcha, mejor aún, conocimiento... y es que no escribía lo ya pensado, sino que pensaba escribiendo como pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir». «Era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir»... Miguel de Unamuno y su   José M. Esteve es catedrático de Teoría de la
Educación, de la Universidad de Málaga.  Preocupación por enlazar pensamiento y sentimiento... Nunca encontré una mejor definición del magisterio: dedicar la propia vida a pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir; ambas cosas juntas. Casi todos los colegas que escriben a continuación coinciden en este punto. Mari Carmen Díez expresa así su visión actual de la enseñanza: «Ahora entiendo la escuela como un sitio a donde vamos a aprender, donde compartimos el tiempo, el espacio y el afecto con los demás; donde siempre habrá alguien para sorprenderte, para emocionarte, para decirte al oído algún secreto magnífico». Fernando
Corbalán, tras hablarnos de que en clase tenemos que divertirnos, buscar el ansia de saber y propiciar una atmósfera de investigación, concluye: «Y no se piense que sólo se abre la mente a los alumnos. También la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora con los dos sentidos. Mi experiencia, al    menos, me dice que algunos de los juegos y problemas con los que he disfrutado, y que sigo utilizando, han tenido su origen en la dinámica de la clase... Y cuando se crea e atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras».
Hace tiempo, descubrí que el objetivo es ser maestro de humanidad. Lo único que de verdad importa es ayudarles a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea. Para ello, no hay más camino que rescatar, en cada una de nuestras lecciones, el valor humano del conocimiento. Todas las ciencias tienen en su origen a un hombre o una mujer preocupados por desentrañar la estructura de la realidad. Alguien, alguna vez, elaboró los conocimientos del tema que explicas, como respuesta a una preocupación vital.
Alguien, sumido en la duda, inquieto por una nueva pregunta, elaboró los conocimientos del tema que mañana te toca explicar. Y ahora, para hacer que tus alumnos aprendan la respuesta, no otro camino más que rescatar la pregunta original. No tiene sentido dar respuestas a quienes no se han planteado la pregunta; por eso, la tarea del docente es recuperar las preguntas, la inquietudes, el proceso de búsqueda de los hombres y las mujeres que elaboraron los conocimientos que ahora figuran en nuestros libros. La primera tarea es crear inquietud, descubrir el valor de lo que vamos a aprender, recrear el estado de curiosidad en el que se elaboraron las respuestas. Para ello hay que abandonar las profesiones de fe en las respuestas ordenadas de los libros, hay que volver las miradas de nuestros alumnos hacia el mundo que nos rodea y rescatar las preguntas iniciales obligándoles a pensar.
Cada día, antes de explicar un tema, necesito preguntarme qué sentido tiene el que yo me ponga ante un grupo de alumnos para hablar de esos contenidos, qué les voy a aportar, qué espero conseguir. Y luego, cómo conectar lo que ellos saben, lo que han vivido, lo que les puede preocupar, con los nuevos contenidos que voy a introducir. Por último me lanzo un reto: me tengo que divertir explicándolo, y esto es imposible si cada año repito la explicación del tema como una salmodia, con la misma gracia en el mismo sitio y los mismos ejemplos. Llevo veinticinco años oyéndome explicar los temas, en algunas ocasiones, repitiéndolos dos o tres veces en distintos grupos; he calculado que me jubilo el año 2021 y estoy seguro de que moriré de aburrimiento si me oigo año tras año repitiendo lo mismo, con mis papeles cada vez más amarillos y los rebordes carcomidos. La renovación pedagógica, para mí, es una forma de egoísmo: con independencia del deseo de mejorar el aprendizaje de mis alumnos, la necesito como una forma de encontrarme vivo en la enseñanza, como un desafío personal para investigar nuevas forma de comunicación, nuevos caminos para hacer pensar a mis alumnos... «Pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir
y hacer pensar y sentir»... Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido.
Inmediatamente recibes la respuesta: cien alumnos pican el anzuelo de tu palabra y ya puedes dejar correr el sedal, modulas el ritmo de tu explicación a la frecuencia que ellos emiten con sus gestos y sus preguntas, y la hora se pasa en un suspiro —también para ellos—. Y entonces descubres la alegría: ese momento de magia te recompensa las horas de estudio y te hace sentirte útil en la enseñanza. No hay mejor regalo de los dioses que encontrar un maestro. A veces tenemos la fortuna de encontrar a alguien cuya palabra nos abre horizontes antes insospechados, nos enfrenta con nosotros mismos rompiendo las barreras de nuestras limitaciones; su discurso rescata pensamientos presentidos que no nos atreveríamos a formular, e inquietudes latentes que estallan con una nueva luz. Y, curiosamente, no nos sentimos humillados por seguir el curso de un pensamiento ajeno; por el contrario, su discurso nos libera y nos ensancha creando en nosotros un juicio paralelo con el que reestructuramos nuestra forma de ver la realidad y luego, extinguida la palabra, aún encontramos los ecos que rebotan en nuestro interior obligándonos a ir más allá, a pensar por nuestra cuenta, a extraer nuevas conclusiones que no estaban en el discurso original. Éste es el objetivo: ser maestros de humanidad... a través de las materias que enseñamos, o quizás, a pesar de las materias que enseñamos; recuperar y transmitir el sentido de la sabiduría; rescatar para nuestros alumnos, de entre la maraña de la ciencia y la cultura, el sentido de lo fundamental permitiéndoles entenderse a sí mismos y explicar el mundo que les rodea.
Las dificultades
He hablado de mis precarios inicios en la enseñanza, y de mi visión actual tras veinticinco años de recorrido profesional; pero, para ayudar a otros a recorrer el mismo camino, tengo ahora que hablar del proceso intermedio e, inevitablemente, de las dificultades que hay que sortear. 
Identidad profesional
El primer problema consiste en elaborar tu propia identidad profesional. Esto implica cambiar tu mentalidad, desde la posición del alumno que siempre has sido hasta descubrir en qué consiste ser profesor. Y aquí aparecen los primeros problemas, porque hay enseñantes que no aceptan el trabajo de ser profesor. Las dificultades de los profesores de Primaria suelen ser distintas a las de los profesores de Secundaria.
Entre los de Primaria el peor problema es la idealización: la formación inicial que han recibido suele repetir con insistencia lo que el buen profesor «debe hacer», lo que «debe pensar» y lo que «debe evitar»; pero nadie les ha explicado, desde el punto de vista práctico, cómo actuar, cómo enfocar los problemas de forma positiva y cómo eludir las dificultades más comunes. Han aprendido contenidos de enseñanza, pero no saben cómo organizar una clase, ni cómo ganarse el derecho a hacerse oír.
Tiene claro lo que debería hacer en clase, pero no sabe cómo hacerlo. El choque con la realidad dura dos o tres años; en ellos el profesor novato tiene que solucionar los problemas prácticos que implica entrar en una clase, cerrar la puerta y quedarse a solas con un grupo de alumnos. En este aprendizaje por ensayo y error, uno de los peores caminos es el de querer responder al retrato robot del «profesor ideal»; quienes lo intentan descubren la ansiedad de comparar, cada día, las limitaciones de una persona de carne y hueso con el fantasma etéreo de un estereotipo ideal.
Entre los profesores de Secundaria, el problema de la identidad profesional es mucho más grave.
Como señalaba Fernando Corbalán: «La inmensa mayoría de los profesores de Secundaria    nunca tuvimos una vocación clara de enseñantes... Estudiamos una carrera para otra cosa (matemático profesional, químico, físico...)». En efecto, nuestros profesores de Secundaria se forman en unas facultades universitarias de Ciencias y Letras que, ni por asomo, pretenden formar profesores. En ellas predomina el modelo del investigador especialista.  Como resultado de este modelo, el profesor que llega al instituto para explicar geografía e historia, y, con un poco de mala suerte un curso suelto de ética, se identifica a sí mismo como «medievalista», ya que, durante los últimos cinco años de su vida, la Universidad le ha insistido en la necesidad de estudiar paleografía, epigrafía y numismática, latín y árabe para acceder a los documentos medievales, y le ha iniciado en el trabajo de archivo, centrándole en una época histórica muy determinada y permitiéndole olvidar el resto de la historia. Al parecer, nadie se ha puesto a pensar en el problema de identidad que sobreviene a nuestro medievalista cuando se enfrenta a una clase bulliciosa de treinta adolescentes en una zona rural o en un barrio conflictivo. El sentimiento de error y de auto conmiseración se apodera de nuestro nuevo profesor. Él es un investigador, un medievalista, ha pasado dos veranos en el archivo de Simancas preparando su tesina entre documentos originales que él es capaz de descifrar... ¿Por qué le obligan ahora a enseñar historia general, que no es lo suyo, y de paso geografía y ética? Y, además, descubre horrorizado que los alumnos no tienen el menor interés por la historia, y que temas clave de su especialidad —como el apasionante tema de su tesina— se despachan con dos párrafos en el libro de texto. Para colmo, nuestro futuro profesor de
Secundaria se da cuenta de que no sabe cómo organizar una clase, cómo lograr un mínimo orden que permita el trabajo y cómo ganarse la atención de los alumnos. Aquí, el problema de perfilar una identidad profesional estable requiere un auténtico proceso de reconversión, en el que el elemento central consiste en comprender que la esencia del trabajo del profesor es estar al servicio del aprendizaje de los alumnos. ¡Qué duro le resulta a la mayor parte de  nuestros profesores de Secundaria y de Universidad comprender esto!
Ellos son investigadores, especialistas, químicos inorgánicos o físicos nucleares, medievalistas o arqueólogos... ¿Por qué van ellos a rebajar sus niveles?, gritan exaltados, y ello significa, en la práctica, que dan clases para dos o tres privilegiados, mientras el resto de los alumnos van quedando descolgados. Y además, hasta el fin de sus días, vivirán la enseñanza rumiando la afrenta de que la sociedad les obligue a abandonar el Olimpo de su investigación para mantener contacto con un grupo de adolescentes. Por contra, algunos profesores consiguen estar a gusto en su trabajo, y descubren que esto requiere, necesariamente, una actitud de servicio hacia los alumnos, el reconocimiento de la  ignorancia como el estado inicial previsible, aceptar que la primera tarea es encender el deseo de saber, aceptar que el trabajo consiste en reconvertir lo que sabes para hacerlo accesible a  un grupo de adolescentes... Un viejo maestro me decía que enseñar al que no sabe está catalogado, oficialmente, entre las obras de misericordia; y, en efecto, hace falta un cierto sentido de la humildad para aceptar que tu trabajo consiste en estar a su servicio, en responder a sus preguntas sin humillarlos, en esperar algunas horas en tu despacho por si alguno quiere una explicación extra, en buscar materiales que les hagan asequible lo esencial, y en recuperar lagunas de años anteriores para permitirles acceder a los nuevos conocimientos. Lo único verdaderamente importante son los alumnos. Esa enorme empresa que es la enseñanza no tiene como fin nuestro lucimiento personal; nosotros estamos allí para transmitir la ciencia y la cultura a las nuevas generaciones, para transmitir los valores y las certezas que la humanidad ha ido recopilando con el paso del tiempo, y advertir a las nuevas generaciones del alcance de nuestros grandes fracasos colectivos. Ésa es la tarea con la que hemos de llegar a identificarnos. 
Comunicación e interacción
El segundo problema por solucionar para ganarse la libertad de estar a gusto en clase hace referencia a nuestro papel de interlocutor. Un profesor es un comunicador, es un intermediario entre la ciencia y los alumnos, que necesita dominar las técnicas básicas de la comunicación.
Además, en la mayor parte de los casos, las situaciones de enseñanza se desarrollan en un ámbito grupal, por lo que exigen comunicación grupal. Por tanto, ese proceso de aprendizaje inicial, que ahora se hace por ensayo y error, implica entender que una clase funciona como un sistema de comunicación e interacción.
Una buena parte de las ansiedades y los problemas de los profesores debutantes se centran en ese ámbito formal de lo que se puede y lo que no se puede decir o hacer en una clase. El profesor novato descubre enseguida que, además de los contenidos de enseñanza, necesita encontrar unas formas adecuadas de expresión, en las que los silencios son tan importantes como las palabras, en las que el uso de una expresión castiza puede ser simpática o hundirnos en el más espantoso de los ridículos.
El problema no consiste sólo en presentar correctamente nuestros contenidos, sino también en saber escuchar, en saber preguntar y en distinguir claramente el momento en que debemos abandonar la escena. Para ello hay que dominar los códigos y los canales de comunicación, verbales, gestuales y audiovisuales; hay que saber distinguir los distintos climas que crean en el grupo de clase los distintos tonos de voz, etc.
Los profesores experimentados saben qué lugar físico deben ocupar en una clase, dependiendo de lo que ocurra en ella; saben interpretar las señales  gestuales que emiten los alumnos para regular el ritmo de clase, y el dominio de éstas y otras habilidades de comunicación requiere entrenamiento, reflexión y una constante actitud de autocrítica para depurar nuestro propio estilo docente. Al final, conseguimos ser dueños de nuestra forma de estar en clase, conseguimos comunicar lo que exactamente queremos decir, y logramos mantener una corriente de empatía con nuestros alumnos.
Disciplina
Otro obstáculo serio por superar, quizás el que genera en los novatos la mayor ansiedad, es el problema de la disciplina. En realidad, es un problema muy unido a nuestros sentimientos de seguridad y a nuestra propia identidad como profesores. En este tema he visto de todo: desde colegas que entran el primer día en clase pisando fuerte, con aires de matón de barrio, porque alguien les ha dado el viejo consejo de que no pueden sonreír hasta Navidad, hasta colegas desprotegidos e indefensos incapaces de soportar el más mínimo conflicto personal. Entre esos dos extremos que van desde la indefensión hasta las respuestas agresivas, el profesor tiene que encontrar una forma de organizar a la clase para que trabaje con un orden productivo. Y, en cuanto comienza a hacerlo, descubre que esto tampoco se lo han enseñado. Se supone que el «buen profesor» debe saber organizar la clase, pero en pocas ocasiones se le ha contado al futuro profesor dónde está la clave para que el grupo funcione sin conflictos.
El viejo supuesto según el cual «para enseñar una asignatura lo único realmente importante es dominar su contenido» encuentra en este campo descubre que debe atender otras tareas distintas a las de enseñar: tiene que definir funciones, delimitar responsabilidades, discutir y negociar los sistemas de trabajo y de evaluación hasta conseguir que el grupo trabaje como tal. Y esto requiere una atención especial, a la que también hay que dedicar un cierto tiempo. El razonamiento y el diálogo son las mejores armas, junto con el convencimiento de que los alumnos no son enemigos de quienes te tienes que defender. Mi experiencia me dice que los alumnos son seres esencialmente razonables; es posible que, si te dejas, intenten llevarte al huerto y bajar algo tus niveles de exigencia, pero si la razón te asiste y en ella fundas tu propia seguridad, los alumnos saben descubrir muy bien cuáles son los límites.
Contenidos y niveles

Por último, nos queda el problema de adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimientos de los alumnos. El profesor novato tiene que entender que ha dejado la Universidad, tiene que desprenderse de los estilos académicos del investigador especialista.